julio 26, 2026
Alejandra Quintos
  • Su madre Alejandra Quintos dijo que su hija de 13 años entró sana y salió sin vida tras permanecer cuatro días en un campamento de la Academia Militarizada de Marina Doenitz. Anunció que solicitará una necropsia particular y exigió castigar a las personas responsables.

CIUDAD MADERO, TAM.— Alejandra Quintos denunció la muerte de su hija Dafne, de 13 años, después de que permaneciera cuatro días en un campamento de verano de la Academia Militarizada de Marina Doenitz, en Ciudad Madero.

Durante una transmisión en vivo realizada a las 6:23 horas, la madre informó entre lágrimas que la adolescente había fallecido y que se preparaba para acudir ante la Fiscalía a rendir su declaración y realizar los trámites para recuperar el cuerpo.

“Mi hija ya no está conmigo, ya falleció”, anunció.

Quintos afirmó que Dafne ingresó al campamento en buenas condiciones de salud y sin enfermedades.

“Mi hija tenía una excelente salud. Ahí entró sana y salva. Entró el día lunes y para hoy me la entregan muerta”, declaró.

De acuerdo con la versión que dijo haber recibido de la academia, la adolescente se desvaneció mientras se bañaba. La madre cuestionó esa explicación y anunció que solicitará una necropsia particular para conocer la causa de la muerte y determinar qué ocurrió dentro de las instalaciones.

“Quiero hacer una necropsia particular para saber qué fue realmente lo que pasó en esa institución, en la cual yo la metí por cuatro días a un campamento”, expresó.

También señaló que no permitirá la cremación del cuerpo, ante la posibilidad de que sea necesario practicar otros exámenes durante la investigación.

Alejandra Quintos relató que, después de hacer público el caso, recibió mensajes con testimonios sobre presuntos castigos, malos tratos y prácticas violentas contra niñas, niños y adolescentes dentro de la academia.

“Me mandaron varios testimonios de que les hacen cosas horribles a los niños”, afirmó.

Ante esos señalamientos, pidió a las madres y padres de familia retirar a sus hijas e hijos que permanecieran en el campamento.

“Saquen a los otros niños de ahí, a los adolescentes”, alertó.

La madre manifestó temor por los presuntos vínculos de las personas encargadas de la institución con corporaciones militares y expresó desconfianza de que una necropsia oficial fuera suficiente para esclarecer el caso.

“No quiero solamente la necropsia del Gobierno, porque ellos son exmilitares de la Marina y de las Fuerzas Armadas. A mí me da mucho miedo que estén coludidos con las autoridades”, declaró.

Quintos señaló directamente a una mujer identificada como Estrellita y a un hombre al que llamó comandante Ponce, a quienes vinculó con la operación de la academia. Asimismo, responsabilizó públicamente a la institución por cualquier afectación que pudiera sufrir ella o algún integrante de su familia después de presentar la denuncia.

La mujer relató que viajó aproximadamente tres horas desde Ciudad Mante hasta Ciudad Madero y que la única pertenencia de su hija que recibió fue una liga para el cabello.

“Lo único que me entregaron de mi bebé fue una liga de cabello. Me quedé con una liguita; ya no tengo ningún recuerdo más que eso”, lamentó.

También aseguró que llamó al número de emergencias 911 en busca de ayuda, pero que la comunicación fue interrumpida en dos ocasiones. Ante la falta de atención que denunció, solicitó la intervención del gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya, para que se investigue la muerte de Dafne.

Quintos se identificó como madre soltera y comerciante. Explicó que no cuenta con un salario fijo y pidió apoyo para cubrir el traslado del cuerpo, una necropsia particular y los servicios funerarios.

“No pensé que mi hija se fuera a morir. No tengo para enterrarla, para velarla ni para el traslado”, manifestó.

Alejandra describió a Dafne como su única hija y expresó su dolor por no poder verla, abrazarla ni llevarse su cuerpo.

“No puedo cargarla, no puedo abrazar a mi bebé, no puedo hacer nada. Es mi única hija”, dijo.

La transmisión, realizada inicialmente para comunicar la muerte de la adolescente, se convirtió en una denuncia pública y en una exigencia de verdad y justicia.

“Voy a luchar hasta el final. Esto no es un juego y no lo voy a dejar pasar”, concluyó.

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